Los Juegos Interhogares
Periódicamente se realizaron juegos inter-hogares, a partir
de alianzas que se establecían entre el Matías Rojas con los hogares de mujeres,
en Antofagasta recuerdo tres hogares femeninos, el de la Coviefi, el Díaz Gana
y el Angamos, todos tienen nombres oficiales, pero nadie los usaba y existen hasta hoy. El hogar femenino detrás
del supermercado parece que era de la
Norte y le llamaban el Cany o algo así, mi Compare Vilo se debe acordar mejor,
parece que tenía buena llegada por allí.
También había un hogar de mujeres para hijas
de trabajadores de Codelco, pero no recuerdo si participaban en estas
competencias.
En estos torneos se producían anécdotas por montones,
recuerdo una vez que el Compare Chanco se había comprado un buzo deportivo
nuevecito (en esa época los buzos deportivos estaban de moda y andar con
pantalones de buzo Adidas era top) y se fue a parar en la entrada de la enorme sala
de estudios de la norte a mirar a las minas de la alianza Mantangaró que algo
estaban ensayando, había puras mujeres, estaba lleno.
Se apoyó en el marco de la puerta con una postura súper
matadora y allí se quedó por algunos segundos mirando a todas las minas, que
también lo miraron devuelta. Yo presencié
esta escena desde la escalera que daba al primer piso. Allí estaba el Chanco
matando con su buzo nuevo y su actitud
de James Bond y las cabras observándolo, no había nadie más. Era como una
escena en cámara lenta y de repente, desde la escalera de los departamentos
sale como un relámpago mi Compare Sotelo y con movimientos que parecían de un
gato que estaba cazando, se aproximó sigilosamente por detrás al Compare Chanco
y le bajo los pantalones hasta el suelo…
Sotelo por supuesto intentó
arrancar de inmediato en cuatro patas, ya que quedó en el suelo cuando
le bajó los pantalones al Chanco y como estaba recién encerado, empezó a
resbalarse, a patinar y a caerse sin poder arrancar…seguramente el Chanco lo
iba a matar después de esa broma…
Y lo más gracioso y sorprendente de todo, es que el Chanco
no reaccionó!!
Se quedó allí con los pantalones abajo mirando a todas las
minas! Después de un buen rato, con toda calma se agachó, se subió los pantalones
y se fue por la escalera de los departamentos caminando como si nada hubiera
pasado. No pude captar mucho de la reacción de las minas, porque yo mismo
estaba muerto de la risa, me llegaban a correr las lágrimas y no vi bien qué
hicieron las mujeres, pero parece que nada. Nunca me enteré si eso fue preparado
o espontáneo, pero me reí tanto que nunca se me ha olvidado.
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