martes, 18 de febrero de 2020


Los Juegos Interhogares

Periódicamente se realizaron juegos inter-hogares, a partir de alianzas que se establecían entre el Matías Rojas con los hogares de mujeres, en Antofagasta recuerdo tres hogares femeninos, el de la Coviefi, el Díaz Gana y el Angamos, todos tienen nombres oficiales, pero nadie los usaba y  existen hasta hoy. El hogar femenino detrás del  supermercado parece que era de la Norte y le llamaban el Cany o algo así, mi Compare Vilo se debe acordar mejor, parece que tenía buena llegada por allí. 

También había un hogar de mujeres para hijas de trabajadores de Codelco, pero no recuerdo si participaban en estas competencias.

En estos torneos se producían anécdotas por montones, recuerdo una vez que el Compare Chanco se había comprado un buzo deportivo nuevecito (en esa época los buzos deportivos estaban de moda y andar con pantalones de buzo Adidas era top) y se fue a parar en la entrada de la enorme sala de estudios de la norte a mirar a las minas de la alianza Mantangaró que algo estaban ensayando, había puras mujeres, estaba lleno.

Se apoyó en el marco de la puerta con una postura súper matadora y allí se quedó por algunos segundos mirando a todas las minas, que también lo miraron devuelta.  Yo presencié esta escena desde la escalera que daba al primer piso. Allí estaba el Chanco matando con su buzo nuevo  y su actitud de James Bond y las cabras observándolo, no había nadie más. Era como una escena en cámara lenta y de repente, desde la escalera de los departamentos sale como un relámpago mi Compare Sotelo y con movimientos que parecían de un gato que estaba cazando, se aproximó sigilosamente por detrás al Compare Chanco y le bajo los pantalones hasta el suelo…

Sotelo por supuesto intentó  arrancar de inmediato en cuatro patas, ya que quedó en el suelo cuando le bajó los pantalones al Chanco y como estaba recién encerado, empezó a resbalarse, a patinar y a caerse sin poder arrancar…seguramente el Chanco lo iba a matar después de esa broma…
Y lo más gracioso y sorprendente de todo, es que el Chanco no reaccionó!!  

Se quedó allí con los pantalones abajo mirando a todas las minas! Después de un buen rato, con toda calma se agachó, se subió los pantalones y se fue por la escalera de los departamentos caminando como si nada hubiera pasado. No pude captar mucho de la reacción de las minas, porque yo mismo estaba muerto de la risa, me llegaban a correr las lágrimas y no vi bien qué hicieron las mujeres, pero parece que nada. Nunca me enteré si eso fue preparado o espontáneo, pero me reí tanto que nunca se me ha olvidado.   


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