domingo, 2 de agosto de 2020
Siii, yo era el Tuno, compartíamos con el lote del piso uno...el.de.los.viejos
gruñones...jajaj
El tuyo, que era
de Ovalle,. El Cristian huaso Mena(QEPD) que era de Rancagua, ...el Rifo, el
Ulises, Reinaga, el Mario Ramos, que siempre se quejaba...me fue mal decía..y
se sacaba las medias notas...jajaj...ese era el Mario Ramos...jajaj..buena tela
El Tuco de Ovalle*
El Burgos, paquetito...el Zárate, del módulo 4...
Buenos tiempos!
Me acuerdo que el Reinaga me desafinaba la
guitarra...para ver si era verdad lo que hacía ...afinandola.. antes de armar
los brillos en el piso 1
Sabía más yo de música como mi compadre de matemáticas,
sin duda me ayudó harto con su paciencia...enseñándonos en la sala de.estudio
Me acuerdo también del siempre agudo y cruel compadre
Jesús Alviña
Su crueldad para tratar mechones me hizo bien...jajja
Se reía en la cara .de los mechones...jajaj..decía
mechones calatos de mierda...se van a ir el próximo.semestre por pencas...jajja
Eso me motivo...y me puse a estudiar solo para que me
viera el semestre siguiente ....Jesús y la connnn....hmmm bueno gracias
compadre...
Me funcionó!
Jajaj
Siii...mi compadre Sotelo...humildeeee...parecido a mi
compadre Mario. Ramos...buenos para llorar...y siempre les iba biennn
gato de
campo...jajaja
Sorry, no le.gustaba
su apodo
Como olvidad a mi compadre ...Acuaman...y sus temidas y
nunca apreciadas historias ...fomeees
Sotelo lo traía y
lo introducía entre quienes estábamos reunidos....y luego de preguntarle
historias....para que iniciará sus charlas...Sotelo haciendo honor a su
apodo...se escabullía y se mandaba cambiar del grupo..y se reía lejos de.kienes
nos aburriamos .......
Eran lindos y buenos tiempos!
No recuerdo su nombre...Acuaman...piso 1.
Moisés y los fideos con manzanilla
(Colaboración de Moisés Norero del 1° Piso)
Un día me sentía muy resfriado...había comido una panzada
de fideos...y alguien me dijo... Norero..pa k se te pase el resfrío...tómate un
tazón de manzanilla...harta agua...
Lo hice...a eso de las 23 hrs...
Media hora más tarde.me.voy al depa a dormir...ya era
lunes el día siguiente ..
Subí a mi camarote...arriba, y recuerdo que Cristian...dormia
abajo...
Y también ya todos acostados y luz apagada
Me recuesto y al.instante...me.siento mal...
incómodo....y ...
De repente me.desespero..y me reclino...para avisarle a
Cristian...que me sentía...mal...
Le alcanzo a decir..Mena....?...oye...me siento
muaaaallll....
Y me.mando flor de
vomito , líquido y sólidos que salieron de mi boca ..y cayeron parte en cama de
Cristian y el resto cayó como kien lanza un balde de agua sobre el
patio....derramándose mi vomito en caso todo el piso del depa
Quedó la mensa kg...
Alguien prendió la luz...
Y con la luz aparece el
triste escenario ...
Cristian...con parte de los.de Los Fideos que acababa de
ingerir...sobre su cama..y el como un perrito asustado en la orillas del
camarote...
La escena era desoladora...
Sotelo...que siempre era escrupuloso...estaba casi por
vomitar de ver lo que había alli...al lado de su cama
...pero nada de esto anuló la Gracia y el atino del
compadre Chepo....
Espero un momento de silencio..y exclamó:. Hmmmmm...que rico olor a comida!!!!!!
Después de eso quedó la pura kg
Salieron todos del depa y me dejaron solito....
No.se porque?....
Jajaj
Algunas historias
cortas de las salas de estudio
En la Sala del tercer piso solíamos reunirnos hasta tarde
los mismos de siempre, estudiando cada uno en su mesa. Había una pizarra, pero se ocupaba poco. Era
normal estudiar con música, en ésa época estaba la radio Sol, Desierto, por
cierto la Radio de la UA que nadie escuchaba y alguna otra que se me escapa. En
1987 se produjo la visita del Papa a Antofagasta y durante un tiempo, era tema
obligado. A veces llegaban los mechones a estudiar a esa sala y no duraban
mucho, empezaban a cabecear rápido. Entonces Ulises Tello los empezaba a
vigilar atentamente y esperaba el
momento justo cuando algún mechón ya empezaba a cerrar definitivamente los ojos
de sueño… y se ponía de pie repentinamente, haciendo que la mesa y la silla
sonaran estrepitosamente y simultáneamente
se mandaba el tremendo grito:
- ¡¡¡ NO TENGAÍS MIEDO DE MIRARLO A ÉL !!!
Y señalaba con el brazo completamente estirado al Care’
Paco, al Renzo o a mí, y se quedaba un buen rato así, inmóvil en esa posición.
Nosotros éramos cómplices de la broma y no nos reíamos, ni siquiera lo
mirábamos y seguíamos estudiando como si nada hubiera pasado. Por cierto, los
mechones se iban pálidos del susto hacia el dormitorio a acostarse. Después nos
reíamos hasta el cansancio. Era una broma relajante.
---oo0oo---
Los insultos matemáticos.
Pocas veces vimos a la yunta Riquelme y Cool mc Cool
estudiar en la sala, ambos estudiaban pedagogía en matemáticas. Cuando lo
hacían, como eran payasos sin remedio, aprovechaban de entender la materia a
punta de insultos:
-
Riquelme yo considero que tú eres un Concha e su
madre por diez elevado a infinito, dime algo peor a ver?
-
Usted Compare es un Hijo e’ puta ….(se quedaba
pensando un momento)….por diez elevado a infinito más uno ja jajajá, te cagué, oféndeme a ver oféndeme!
Y Así seguían largo rato y se insultaban a toda boca y se lo
tomaban enserio (el estudio), porque cuando tenían dudas se iban a la pizarra y
empezaban a escribir los insultos con potencias, logaritmos de mierda,
exponenciales a la chucha, demostrar por inducción que Riquelme es hueón al
cuadrado, etc., etc., era por supuesto
imposible concentrarse porque además de
toda la risa que provocaban, discutían con argumentos matemáticos y nos pedían
opinión al resto, hasta que a ellos
mismos les daba risa alguna de sus salidas y entonces paraban y se iban para el
dormitorio, siempre echándose tallas entre ellos y recién era posible retomar
el estudio.
--oo0oo--
También sabíamos que entre 3 y 4 de la mañana escucharíamos
pasos subiendo rápidamente por la escalera y dejábamos de lado cuadernos y
libros, para disponernos a atrapar al Compare Mendieta, que venía de sus
peripecias con el movimiento estudiantil y que pronto la UA estaría de nuevo en
paro (atrasándonos meses y a veces semestres enteros). Así que en compensación,
le cobrábamos peaje y lo llevábamos en andas hasta una mesa-escenario (mi
Compare era peso mini-mosca en ese tiempo) y lo obligábamos a contar tres
chistes de los mil que tenía anotados en un cuaderno, antes de dejarlo pasar al
dormitorio. Y se armaba el show, Javier Mendieta en el escenario, como si le
hubieran puesto pilas nuevas, algunos
salían de la pieza a escucharlo. A esa altura de la noche, con el sueño y el
cansancio, los chistes eran todavía más graciosos, recuerdo todavía uno de un
elefante que se mete a cagar detrás de unos arbustos y no tenía papel confort y
estaba desesperado, entonces ve un conejo blanco que lo está observando desde
unos matorrales y el elefante le pregunta:
-
Conejo estás pelechando?
-
No señor elefante
-
Entonces ven para acá !!
Y Javier hacía el gesto de pescar algo de
las orejas y pasárselo por el trasero y después lo arrojaba.
El tercer chiste era siempre una tomadura
de pelo, Mendieta era tan buen contador de historias y chistes, que se las
ingeniaba para hacernos caer con una nueva y aprovechaba de escabullirse hacia
el dormitorio mientras estábamos todavía perplejos.
--oo0oo—
Durante algún tiempo, especialmente en los
primeros semestres cuando estuve en el departamento del segundo piso, me
gustaba estudiar en la enorme sala de la Norte y como siempre fui bueno para
madrugar, me gustaba tener el orgullo de ser el último en irme de la sala e
incluso apagar la luz a eso de las 5 - 6 de la mañana, a veces llegaba al
dormitorio cuando estaba amaneciendo. Pero de repente, empezó a llegar un
Compare del primer piso y se quedaba toda la noche. Siempre se sentaba cerca de
la puerta y a mí me gustaba sentarme más
hacia la mitad de la sala, así que de lejos me daba cuenta que ya no quedaba
nadie y este compare seguía allí. Y aunque estaba muerto de sueño, mi espíritu
competitivo y orgullo me impedían irme y me quedaba aunque ya no podía entender
nada ni menos hacer algún ejercicio. Hasta que por fin este Compare se iba y yo
muy contento de ser de nuevo el que se quedaba hasta más tarde estudiando, me
paraba y me iba. Este esfuerzo me empezó a pasar la cuenta y me quedaba dormido
en clases, a veces me salía de las clases y me iba a dormir un rato al
balneario, lo cual era bastante agradable. Pero en la noche me esperaba de nuevo
la competencia…hasta que un día le conté a mi Compare Sotelo de estos
acontecimientos y el Alberto me quedó mirando incrédulo, le dio un ataque de
risa y yo le pedí explicaciones, por que se reía mucho y me prometió que en la
noche iba a ir a la sala de estudios en la madrugada y me iba a explicar.
Así tal cual, tipo 4 de la mañana ya
quedábamos solamente yo y mi rival de amanecidas en la sala de la norte,
entonces apareció Sotelo con Ricardo Riffo y Cristián Mena. De lejos me
hicieron señas para que me acercara donde ellos y nuevamente se estaban riendo,
Sotelo les había contado. Yo seguía sin entender nada . Entre risas, me
llevaron a la mesa de mi rival y me quedan mirando y entre carcajadas me dicen:
Pero Ramírez, si este hueón no viene a
estudiar aquí, viene a dormir!!
Y para mi enorme sorpresa, efectivamente,
el compare estaba inmóvil sentado, pero con los ojos entre-abiertos y llegaba a roncar!! Y seguían riéndose al lado
de él y el compare no despertaba.
¡¡ Poncharelo, Poncharelo anda a acostarte
hueón!! Y lo empezaron a mover hasta que se despertó medio aturdido y Sotelo le
dijo que estaba roncando muy fuerte y no dejaba estudiar. Así que el Poncharelo
pescó una guía que tenía encima de la mesa, que ni siquiera había abierto y se
fue lentamente hacia la puerta, junto con sus compañeros del primer piso. Allí
terminaron mis amanecidas maratónicas y después nos hicimos amigos con
Poncharelo, al punto que empezó a estudiar con nosotros de las guías de matemáticas
de ingeniería (él estudiaba Pedagogía en
Matemáticas) y le empezó a ir tan bien que lograba eximirse de los ramos y se
sorprendía de la cantidad, profundidad y nivel de dificultad de las matemáticas
que nos enseñaban en ingeniería.
jueves, 21 de mayo de 2020
Se confirma que siempre hay un químico loco en todas partes y en el Hogar no fue la excepción.
Durante los primeros tiempos viviendo en el tercer piso, a veces ocurría un evento bien particular que seguramente va a desaparecer y las nuevas generaciones no lo van a ver, los mayores del hogar se reunían a contar historias y se corría la voz entre los más nuevos y los mechones, que asistíamos a una suerte de ceremonia tribal. Allí se reunían el Alberto Rojas, el Einer Araya y varios más, faltaba la pura fogata al medio.
Las historias por supuesto eran anécdotas llenas de exageraciones, otras eran derechamente inventos y mentiras de cada uno de los que participaba, pero estos compañeros que eran como hermanos mayores, disfrutaban ser escuchados por la audiencia más joven y prácticamente actuaban las historias, hablaban fuerte con la voz impostada para ser bien escuchados, resultando todo en un momento muy entretenido, habitualmente se tomaban la sala de estudio del tercer piso, se sentaban típicamente cuatro de estos cuenta-cuentos y permanecían allí una hora y a veces más. Por cierto, durante esas ocasiones no se podía estudiar, así que interrumpíamos alegremente nuestras obligaciones para presenciar estos momentos. Alberto Rojas era lejos el más entretenido, tenía una capacidad histriónica notable, podría demás haber sido actor o desempeñarse bien en un escenario.
El cura chileno
En una ocasión le tocaba su turno de contar una anécdota y se quedó un buen rato callado, hizo como un gesto dramático, se puso de pie y explicó a todos que no le gustaba jugar ni reírse de la fe de los demás, así que “con todo respeto” empezó contar que una vez le tocó ir a juntarse con un amigo a Perú en un pueblo cercano de Tacna (me acuerdo y todavía me da mucha risa) y se perdió y llegó a otro pueblo, empezó a caminar por las calles de tierra en medio de las construcciones de adobe blanco, a ver si encontraba a su amigo o a alguien para pedirle orientación y la gente de a poco lo empezó a mirar y a seguirlo, hasta que una señora se le acercó y le dijo –¡¡Padre, padre, qué bueno que regresó!! Y entonces se abalanzó todo el resto de la gente y lo empezaron a abrazar y a llevar en dirección de la iglesia, le pasaban guaguas para que las bendijera y él negaba todo, pero la gente no le creía y le insistían que para ellos siempre iba a ser el cura chileno del pueblo, que lo querían tanto, que habían orado siempre por él, etc. etc., hasta que llegaron a la iglesia y lo metieron prácticamente en andas hasta el altar, lo que ya era una multitud, prácticamente todo el pueblo estaba allí. Y de nuevo el Compadre Alberto Rojas se quedó callado.
Entonces el Einer le preguntó (en tono dramático también): Pero qué hizo usted compadre??
- Qué iba a hacer pos compadre, hice la misa!!
Y entonces se pararon todos los que estaban contando cuentos y se fueron de inmediato, acusando al Alberto de ser demasiado mentiroso. Este compadre nos miró a todos que lo escuchábamos en silencio y nos dijo con toda seriedad: Pregunten por el cura Alberto en Tacna, el cura chileno. Y se fue por el pasillo de la tele hacia los departamentos, caminando en su particular estilo.


